Los mexicanos cada vez están más interesados en consumir alimentos fortificados, lo cual se ha incrementado por la pandemia del coronavirus.
De por sí, ya había cierta tendencia en algunos grupos de consumir alimentos más saludables, y especialmente en los alimentos fortificados, que producen las empresas.
Esto vino a marcar una tendencia más firme, ante la pandemia del coronavirus que ha cobrado más de 130,000 vidas en México.
En busca de alimentos fortificados
Entre los grupos vulnerables se encuentran personas que padecen enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, obesidad, así como las que tienen el sistema inmunológico débil.
El brote de la pandemia se dio en el mismo año, en que en México entró en vigor el nuevo etiquetado de los alimentos procesados, que obligó a las empresas a colocar mensajes.
Estos mensajes impresos en los empaques y que destacan por estar en octágonos de color negro se puede leer: Exceso de calorías, exceso de sodio, exceso de grasas saturadas, exceso de grasas trans, y contiene edulcorantes evitar en niños.
Además: Contiene cafeína para evitar en niños y contiene edulcorantes, no recomendable en niños.
El objetivo del nuevo etiquetado
Con estos mensajes la Secretaría de Salud trató de cambiar los hábitos alimenticios de los mexicanos, que ahora han demostrado estar interesados en consumir alimentos fortificados, los cuales se encuentran en productos procesados.
Estos alimentos fortificados los podemos encontrar en forma de cereales en caja, pan industrial, galletas o leche y sus derivados.
Los alimentos fortificados son fáciles de identificar, ya que los empaque tiene la leyenda “adicionados con vitaminas y minerales”.
El objetivo de este tipo de productos es eliminar las deficiencias nutrimentales de los consumidores.
Alimentos con micronutrientes
A este tipo de alimentos fortificados se les agrega micronutrientes.
Con el fin de compensar la falta de los nutrientes por los malos hábitos de consumo de las personas.
El “Estudio sobre el efecto de la contingencia COVID-19, en el consumo y compra de alimentos en adultos mexicanos” destacó que el 42 por ciento de los encuestados dijo que mejoró su alimentación en junio y julio de 2020.
Justo después de que se comenzaron a registrar picos de contagio de coronavirus en mayo.
Mientras que el 55 por ciento de los encuestados reconoció que es importante comer de forma más saludable.
Nuevo etiquetado
El propósito de la Secretaría de Salud con el nuevo etiquetado era suprimir justo esos nutrientes agregados a los alimentos procesados.
Y que fueran sustituidos por una alimentación más sana y natural.
En resumen, las autoridades sanitarias pretendían, con el nuevo etiquetado, frenar el consumo de dichos productos.
Para Luis Fernando Lezama, miembro especialista del Consejo Latinoamericano de Información Alimentaria (CLIAS) comentó que tal vez la propuesta del nuevo etiquetado estaba orientada a reformular los ingredientes de los productos procesados.
Pero como sea, los mexicanos están dispuestos a consumir alimentos fortificados para mejorar su salud y tener mejores hábitos alimenticios.
Fácil acceso a alimentos fortificados
El éxito del consumo de alimentos fortificados se debe a que son de fácil acceso en las poblaciones que no pueden tener acceso a una dieta balanceada.
A su vez, que las empresas buscan compensar esa falta de nutrientes de los alimentos naturales en sus productos.
Es por eso, que los adicionan con vitaminas y minerales.
Por eso, la aceptación por parte de la población de los productos que ofrecen un beneficio nutrimental y un balance.
Inseguridad alimentaria
Los resultados de la “La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2018” destacan que el 22.6 por ciento de los mexicanos vive inseguridad alimentaria moderada y severa, esto es principalmente en las zonas rurales.
Es por eso que las marcas han aprovechado para vender sus productos fortificados, que cada vez más los mexicanos están en busca de ellos.
Y como dijimos anteriormente, son de fácil acceso ya que los principales lugares donde se adquieren este tipo de alimentos fortificados son las tiendas de abarrotes y mini supermercados.
En esos locales, los mexicanos tienen un fácil acceso a los productos procesados de marcas como Lala, Bimbo, Nestlé, entre otros.
Y es que el objetivo de los alimentos fortificados es compensar la falta de vitaminas y mineras en el consumo diario, principalmente en poblaciones vulnerables.
Sin embargo, las intenciones de las autoridades de la Secretaría de Salud era prohibir precisamente los alimentos fortificados, con la intención de que la población cambiara sus hábitos de consumo.
Es decir, que las personas buscarán esas fuentes de vitaminas y nutrientes de forma natural, provenientes de los diversos grupos que forman la pirámide alimenticia.
Pero la industria de alimentos procesados sigue creciendo, ya que los mexicanos buscan este tipo de productos fortificados.
Todos quieren alimentos y bebidas fortificadas
De acuerdo a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) destaca que para los consumidores es importante la información nutrimental que está en las propiedades de los productos.
Así eligen al que mejor se ajuste a sus necesidades.
Porque buscan compensar su ingesta de alimentos naturales con alimentos fortificados, ya procesados, que pueden adquirir en el supermercado o en alguna tienda de abarrotes.